Historia

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Síntesis Histórica

Por: MH. Luis Francisco Valadez Rodríguez

Origen de la imagen

Con base en fuentes históricas, tradición oral y recientes hallazgos documentales, el origen de la imagen puede situarse hacia 1680, cuando un indígena p’urhépecha de la isla de Pajacuarán, al pescar en las aguas cercanas al lago de Chapala, recogió entre sus redes una raíz para luego aprovecharla como leña casera. Ya en su choza, él y su familia advirtieron que aquel madero figuraba la imagen de la Santísima Virgen María con el Niño Jesús en brazos, por lo que comenzaron a rendirle culto doméstico.

Días después, durante su jornada de venta en la isla, un panadero llamado Nicolás Velásquez, vecino de San Agustín Jacona, conoció la imagen formada en la raíz y, al reconocer su valor, gestionó su adquisición —ya fuera por obsequio, compra o trueque—. Tras obtenerla, la guardó en su canasto, montó a caballo y regresó a su pueblo. Según la tradición, al llegar de madrugada a Jacona las campanas repicaron espontáneamente y una luz emanó del canasto; más tarde, el panadero entregó la imagen a su hijo, Juan Velásquez, quien se convirtió en su primer y único propietario.

Pintura de Nuestra Señora de la Raíz (siglo XVIII)

Desarrollo del Culto

Desde entonces, la imagen recibió veneración por parte de los pobladores en la casa de Juan, ubicada en el barrio de San Pedro, con la autorización de los frailes agustinos del convento de Xacona, que la titularon Nuestra Señora de la Raíz. En 1710 se le edificó una capilla de adobe cerca del río Celio y, a la postre, en 1750 se construyó el antiguo santuario, en el sitio que todavía ocupa.
En sus orígenes, la imagen representaba a la Virgen con el Niño Jesús en el brazo izquierdo, unidos por una pequeña raíz, y con las cabezas inclinadas para mirarse. Embellecidos con barniz y vestiduras a la usanza española, la tradición relata que, tras cortar ambas figuras para separarlas por practicidad, la Virgen elevó la mirada al cielo en señal de dolor. Entre 1695 y 1704 un fraile agustino llevó a España la imagen del Niño, sustituyéndola por una réplica; así su paradero se perdió en el mapa europeo.
El culto a Nuestra Señora de la Raíz fue sostenido mediante el sistema de cofradías, con mayordomías anuales. Desde inicios del siglo XVIII se celebra hasta hoy su festividad el 8 de septiembre. La devoción se expandió rápidamente hacia la villa de Zamora y diversos pueblos de la región hasta Jiquilpan, entre españoles, indígenas,
mestizos y mulatos. Se difundieron relatos de milagros asociados a la protección de sembradíos, la mitigación de inundaciones y la contención de epidemias.
Tras la salida de los agustinos en 1768, el culto pasó a manos del clero diocesano. Hacia mediados del siglo XIX desapareció la réplica del Niño Jesús, quedando únicamente la efigie de la Virgen. Entre los párrocos promotores de la devoción destaca el Pbro. José Antonio Plancarte y Labastida —posteriormente abad de Guadalupe y con causa de canonización abierta—, quien, gracias a sus vínculos en Roma, obtuvo que el 8 de septiembre de 1877, por mandato del papa Pío IX, la imagen cambiara su advocación de la Raíz a la Esperanza.

Antiguo santuario de la Virgen de la Esperanza
Grabado de Nuestra Señora de la Raíz (siglo XIX)

Primera Coronación Pontificia en América

En pleno auge del Porfiriato, por gestiones de Plancarte y de su sobrino, el Pbro. Miguel Plancarte Garibay, estudiante en Roma, se obtuvo el privilegio de la coronación pontificia de la imagen, concedido por el papa León XIII, quien bendijo la corona y los vestidos elaborados en los talleres vaticanos. Tanto las autoridades eclesiásticas como las civiles aplaudieron el honor otorgado a la Virgen de Jacona.
La coronación solemne tuvo lugar el 14 de febrero de 1886, presidida por el arzobispo de México, el Ilmo. Sr. Pelagio Labastida y Dávalos, acompañado por destacados obispos y clérigos de la época, ante una multitud de quince mil fieles provenientes de distintas partes del país. De este modo, se convirtió en la primera imagen mariana coronada en América, sirviendo además como inspiración para la coronación de Nuestra Señora de Guadalupe en 1895.

Ceremonia de la Coronación Pontificia el 14 de febrero de 1886

Patrocinio Sobre la Diócesis de Zamora

A inicios del siglo XX el culto fue extendido por figuras como los obispos Guízar y Valencia, cofundadores de la congregación misionera de Nuestra Señora de la Esperanza. En agosto de 1925 la imagen sufrió el robo y posterior recuperación de su corona pontificia, y durante la persecución religiosa (1926-1929) fue resguardada en domicilios particulares para evitar su profanación. Protectora de los cristeros de las regiones de Zamora y Uruapan, dirigidos por el general José María Méndez Plancarte; ante su imagen se llevó a cabo el armisticio cristero el 15 de agosto de 1929, en la parroquia de San Agustín. El más célebre del occidente de Michoacán.
La amplitud de la devoción condujo a proponer su patrocinio sobre la diócesis de Zamora. Tras un plebiscito favorable entre los fieles, el 14 de febrero de 1952, por decreto del papa Pío XII, fue proclamada patrona celestial de la diócesis. La ceremonia tuvo lugar en la Santa Iglesia Catedral con la presencia de la venerable original,
presidida por don Guillermo Piani, delegado apostólico en México, junto a otros doce prelados del país.

Fervor Diocesano

En época contemporánea, en 1976 se consagró el nuevo santuario, concebido en un estilo arquitectónico moderno. Luego, en 1986, la diócesis celebró el año jubilar con motivo del centenario de la coronación pontificia, con la presencia del nuncio apostólico en México, Mons. Girolamo Prigione. En 2002 se conmemoraron las Bodas de Oro del patrocinio, acto al que asistió el nuncio Mons. Tarcisio Bertone; mientras que, en 2011, arribó a Jacona el nuncio Mons. Christophe Pierre para presidir los festejos del 125º aniversario de la coronación. En la actualidad, nos preparamos para celebrar el cincuentenario de la consagración del santuario (2026) y las Bodas de Diamante de su proclamación como patrona de nuestra diócesis de Zamora (2027

Santísima Virgen de la Esperanza
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